Las manifestaciones culturales del exilio vasco en Argentina, Uruguay y Chile (1939-1960)



En octubre de 1941 José Antonio Aguirre, primer presidente del Gobierno de Euskadi, llegaba al Cono sur en el que era su primer viaje a América.

El recibimiento fue apoteósico en Uruguay y en Argentina. Aunque no pudo visitar Chile, las tres delegaciones vascas de estos tres países tuvieron a partir de esta visita un papel fundamental dentro del entramado confeccionado por Aguirre en torno al exilio vasco.

Dentro del ámbito musical y como parte esencial de la cultura vasca, el folklore fue uno de los pilares de unión de los exiliados vascos. Las canciones populares y las danzas fueron las que mantuvieron vivas la tradición y la identidad vascas, sobre todo por una poderosa razón: estaban tan arraigadas en el pueblo que habían pasado a ser sus mayores afi ciones. El folklore se extendió primero por las fi estas patronales y los aniversarios llegando fi nalmente a las grandes fi estas, las Semanas Vascas, compuestas de actuaciones y romerías populares con representación de diferentes colectividades vascas. El folklore también impulsó la creación de Saski Naski, el mayor espectáculo coreográfi co-musical de todo el exilio vasco.

En las artes plásticas destacó la pintura, y en concreto, la pintura etnográfi ca de trasfondo nacionalista, de la mano de su mayor exponente, Mauricio Flores Kaperotxipi, uno de los pocos pintores que pintaban motivos vascos y de calidad.

En el ámbito de la literatura y de la prensa escrita, Argentina llevó el peso de la continuidad cultural iniciada por el Gobierno Vasco en 1936 creando la Editorial Ekin, el ente cultural más importante de todo el exilio vasco; la prensa escrita en Chile se orientó al servicio de la nación vasca mientras la prensa escrita en Uruguay abogaba más por el mantenimiento de las tradiciones locales.


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